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jueves, 28 de septiembre de 2017

TEMA 1. CASOS PRÁCTICOS. ANÁLISIS FUNCIONAL DE LA CONDUCTA


Os dejo los apuntes sobre análisis funcional de la conducta y los casos prácticos que vamos a trabajar.

CASOS PRÁCTICOS SOBRE EL ANÁLISIS FUNCIONAL DE LA CONDUCTA

1º caso: En el año 2017, Diego, de siete años, diagnosticado por problemas de hiperactividad, sufre problemas de atención y comportamiento disruptivo y agresividad en el colegio y en casa. Presenta encopresis, hostilidad física (frecuentes patadas) y verbal (insultos, amenazas) hacia la madre. Los  padres de Diego se separaron en 2012. La relación entre sus padres fue muy problemática y violenta por parte, fundamentalmente, del padre.

2º caso: Paloma de 18 años, sufre fibrosis quística, una enfermedad de gran gravedad. Relata al terapeuta que “sus ánimos están tristes, llora continuamente, tiene ideas recurrentes de muerte anticipada y no quiere levantarse de la cama”. Más adelante añade “tenía un novio hasta el domingo pasado que me dejó”.

3º caso: David es un niño de 11 años de edad, con apariencia normal. Anda pero no habla. Evolucionó normalmente hasta los nueve meses. Entonces ingirió una cantidad de líquido limpiador que su madre había dejado encima de la cocina. Esto lesionó su sistema nervioso central. La conducta más grave que presenta actualmente es la de meterse la palma de la mano con fuerza hasta lesionarse y llorar sin parar.

4º caso: Steve, de 7 años, está considerado como levemente discapacitado. Sus padres trabajan fuera muchas horas, estando al cuidado de su abuela que tiene 84 años y está sorda. Como la abuela quería que el niño estuviera tranquilo y sin moverse le ponía toda la tarde la televisión. Cuando los padres regresaban del trabajo estaban cansados, acostaban a su hijo sin apenas hablar con él. Steve tiene un nivel de lenguaje pobre, se relaciona poco con los demás niños y su nivel motriz es también más bajo de lo esperado para su edad.

5º caso: Desde que a Tomás, de 35 años, le dejó su mujer, hace más de seis meses, no parece haberse recuperado. Dice que lo que más le duele es no poder ver a sus hijos más que una vez a la semana, y no verles crecer.
Frecuentemente falta al trabajo, porque no le apetece levantarse, y cuando va, su rendimiento es pobre. Cuando habla con sus amigos, termina siempre llorando como un niño y lamentándose de lo que ha perdido. Continuamente dice que la vida no vale nada y que no te puedes fiar de nadie.

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